¿QUÉ ES EL AUTISMO?

¿Autismo o TEA?

Desde hace años, tras diversas teorías y estudios, el término «autismo» ha dado paso a otro mucho más global: Trastorno del Espectro del Autismo (T.E.A.)

T.E.A. hace referencia a un conjunto amplio de condiciones que afectan al desarrollo del sistema nervioso y al funcionamiento cerebral, dando lugar a dificultades en la comunicación e interacción social, así como en la flexibilidad de pensamiento y de conducta.

Autismo Europa define el Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) como un trastorno del neurodesarrollo, que se detecta generalmente antes de los 3 años de edad, y afecta a la persona a lo largo de todo el ciclo vital (Barthélemy y cols., 2008).

Este trastorno:

  • Acompaña a la persona a lo largo de toda su vida, aunque sus manifestaciones y necesidades cambian en función de las distintas etapas del desarrollo.
  • Afecta de manera fundamental a la esencia social del individuo y a su capacidad para responder a las exigencias de la vida cotidiana.
  • Se presenta de manera distinta en cada caso, por eso las necesidades individuales son muy heterogéneas.

¿Cómo se manifiesta?

Es importante incidir en que no todas las personas con autismo se aíslan, sino que el acercamiento social que presentan es casi siempre peculiar o poco adaptado.

Una persona con autismo, igual que otra sin autismo, dispone de características típicas de personalidad, pudiendo ser tímido o extrovertido, tranquilo o inquieto. Puede gustarle la música, los puzzles, dibujar, los deportes… Cuando se mira a una persona con autismo tenemos que intentar ver al individuo y no al trastorno.

Las manifestaciones clínicas de los TEA, así como sus aptitudes intelectuales, pueden variar enormemente entre las personas que lo presentan. Sin embargo, todas las personas con TEA comparten una serie de características definitorias.

Características

En general, las  habilidades de interacción  social en las personas con TEA  son muy distintas de las habituales: en algunos casos pueden presentar aislamiento social o no manifestar mucho interés por relacionarse con los demás.  Sin embargo, en otras ocasiones pueden intentarlo de manera extraña, sin saber muy bien cómo hacerlo y sin tener en cuenta las reacciones de la otra persona.

Por otro lado, suelen presentar alteraciones de las habilidades de comunicación verbal y no verbal, que pueden variar desde la ausencia de lenguaje hasta habilidades lingüísticas fluidas.

Además, las personas con TEA tienen un repertorio limitado de intereses y de conductas. Pueden presentar los mismos comportamientos de forma repetitiva y tener problemas para afrontar cambios en sus actividades y en su entorno.

Finalmente, sus capacidades para imaginar y entender las emociones y las intenciones de los demás son limitadas, lo que hace que sea difícil para ellos desenvolverse adecuadamente en el entorno social.

En 2018 estudios han concluído que en España 1 de cada 80 personas padece algún trastorno TEA
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